Mi amiga Aye quiere un tatuaje nuevo. Pensó que yo podía dibujarlo para ella. Dibujo con un lápiz que llevo a todos lados, por eso siempre esta perdido en el fondo mi bolso. Buscando entonces el lápiz en el bolso, para dibujar el nuevo tatuaje que mi amiga Aye quiere hacerse en el pie, encontré las caravanas que pensé que había dejado en Rocha y me di cuenta que me falta el anillo que me compré en la feria la noche de reyes, que, increíblemente es rojo, a mí no me gusta nada el rojo, porque me lo compré..? Ahí me acordé que tiene un espiral blanco en el centro, por eso lo compré. Ahora me doy cuenta que es muy parecido al diseño de las caravanas perdidas y encontradas en el bolso y que es un espiral el Trisquel que me voy a tatuar en la nuca, con el tatuador amigo de Gi, apenas pase el verano, porque dice Aye que no puedo tomar sol por unos cuantos días y yo sin la playa en verano no existo. Son también espirales los que Aye quiere en su tatuaje del pie. Y así para variar se me disparó la cabeza y ya no paré mas de pensar en cosas varias, algunas que no da para comentar ahora…
En el espiral me quedé. En esa idea de” No fin” que da su forma, esa sensación de que nada termina, o de que, eso que termina puede volver a empezar en cualquier momento. Esa sensación de “no fin”, deja la puerta abierta a que en algún momento todo puede volver a empezar. Generando una especie de "continuidad infinita" .Rompiendo con la linealidad ---- ese principio y fin que insistimos en darle a las cosas, algo que estamos empecinados en vivenciar a diario.
Personalmente me gusta pensar que nada tiene fin y si algo se termina en algún momento vuelve a empezar. Con energías renovadas.
“La espiral como símbolo de la vida” dicen algunas culturas por allí. Será…
Y entonces entre tanto pensamiento, me acordé de un dibujo con pasteles que hice hace un par de años, un verano en el que una maledetta endodoncia compleja, me proporcionó el peor dolor físico de mi vida, aún más que mis partos, en eso y antes de tirarme por el balcón del dormitorio, (algo que consideré en mas de una oportunidad y fui frenada por Marcos), dibujar me salvó la cabeza una vez más. El dibujo se lo regalé a mi amiga Bibi para su cumpleaños, porque, la verdad, no se porque, regalo casi todo lo que hago, me sale así, lo mejor es que después me olvido de las cosas que hago y regalo. Por suerte al tiempo me las encuentro en casas de amigos y me encanta verlas ahí .
Pero, en este caso en particular, Ine, la hija de Bibi, me hizo el regalo de sacarle una foto al dibujo en cuestión y me la mando por mail, es divina Ine una de mis sobrinas postizas…
“Endodoncia Maledetta” lo comparto, tiene espirales.
Uff… Que tema la asociación de ideas… El lápiz ya lo encontré .