Que
putas ganas de estallar tengo!!
“Estallar??
Dejate de joder Marce! No están las cosas como para que ademas
estalles!”
Agradezco
la sinceridad de mi amiga... para ella siempre exagero en cuanto a
mis estados personales.
Puede
ser que tenga razón, y sea cierto que en ocasiones tiendo a ser algo
desmesurada en mis expresiones. Me asalta el dramatismo adquirido en
mis años de curtir tele teatros venezolanos. Si señoras, también
hubo en mi vida tardes de tele teatros románticos. “No me dejee así
Santiago Miguel...”
“Dios
sabe cuanto lo siento Lucia Enriqueta, pero no e posible lo
nuestro...” por supuesto, todo esto, entre lagrimas y sollozos
varios.
Genero
raro el del tele teatro. Historias complejas, que en alguna medida,
supongo sean ni mas ni menos que complejos retratos de estas
complejas sociedades, de este siglo, mas que complejo. Mas allá de la
voraz imaginación de los guionistas, quiero pensar que de algún lado
sacan semejantes historias, de amor(?).
Hagamos
memoria. Quien no ha tenido (o conoce a alguien que haya tenido)un
amor de esos complicados. Entreverados, tan enrrolliscados que parece
que se retuerce el cuerpo y el alma toda en eso. Y una llora y se
desquicia y adelgaza o engorda "a según" del “chock” hormonal que
le de, y así va, sufriente por la vida, desconsolada, locamente (?)
enamorada.
Si,
suena raro, ya se, pero tengo la teoría de que en algún momento de la
vida, aunque sea una sola vez, las mujeres nos sentimos cómodas
sufriendo por amor. Es como si hubiese en el genero femenino una
suerte de regodeo con esos amores sufrientes. Boberias femeninas
supongo y es en estos casos cuando admiro la practicidad del genero
masculino. Los varones son prácticos, tan prácticos como un tupperware
en una tarde de pic-nic, ellos por lo general no se complican
tanto. Bueno, o capaz si lo hacen y solo lo disimulan mejor. Bhu...
No lo se, al fin y al cabo son solo hipótesis, a la vista esta que no
soy varón, gracia un Diorr, porque la verdad,ahora que lo pienso, no
me imagino con pene.
Como
sea, el amor no debería de doler.
Ni
generar confusión, ni caos, ni angustia. Al final pareciera que el
cuerpo nunca espera lo que nosotros insistimos en llamar amor. O si,
capaz el cuerpo si lo espera, y se entrega, se desarma, lo vive y
goza con naturalidad y es en su lugar, la compleja cabeza humana,
socializada, "atelenovelada", la que complica, interviene, juzga,
“ordena”, define, califica... Últimamente vengo detestando muy
mucho las calificaciones de las cosas. Me desgastan, me ponen en pre
aviso de algo, me dejan en un estado de “pre” lo que sea, que se
adelanta a mi visión personal. Quizá un poco también por eso, no este
nombrando mis fotos últimamente. Van todas “Sin titulo”, para
queja de varios de mis amigos. Si invito a mirar, y guío la mirada,
genero inevitablemente un pre algo en torno a lo observado, prefiero
que cada uno vea lo que quiera, aun si nada tiene que ver con la idea
que me atrapo cuando tome la foto, libre interpretación que le dicen.
Y
yo vuelvo a mis iniciales ganas de estallar.
Estallar.
Un único estallido, fuerte y sonoro. Si, sonoro, ya que voy a
estallar al menos que sea con estilo.
Que
deje miles de Marce's dispersas en el ambiente.
Sueltas,
perdidas, volátiles. Suspendidas en el aire.
Detenidas en el tiempo.
Libres...
