El ansiado verano se pasa como un rayo. Colgamos la túnica el 20 de diciembre y cuando queremos acordar ya la estamos sacando del ropero de nuevo. Y… mientras las “gente común” se piensa que la vida del docente es una especie de relax, entre vacaciones, feriados, paros y asuetos…Es bueno que sepan que NO lo es.
Nuestro año arranca en febrero con la incertidumbre del “donde me tocará este año?”.
Si todo sale como se espera volveremos a los locales de estudio del año anterior o quizá a uno mejor o más deseado, o en su defecto y al no llegar a elección de horas bien posicionados iremos a dar clase a la loma del hongo... Claro agradeciendo siempre el hecho de tener trabajo, que en los tiempos que corren, no es poca cosa.
Ya una vez con las horas asignadas llega el tema cruel de días y horarios de clase, es muy cruel el tema del horario, sepanlóN.
El “arte chino” del horario, con su china paciencia correspondiente (no existe arte chino sin china paciencia), para lograr cubrir las horas que completan nuestra unidad docente semanal y no morir en el intento, o sea hacer coincidir los lugares de trabajo con las horas disponibles; Las nuestras, las de los locales estudiantiles, y las de los otros docentes, sin que tu clase quede arriba de la clase de música, o te choques con huerta, ponéle.
Y eso no es en un solo lugar, noooo, en 5 o 6 lugares diferentes con más docentes en una situación similar a la nuestra.Por suerte o por desgracia, uno, ya entrenado en el tema, hace lo que puede y luego de un cósmico malabar lo logra, algunos quedaran muy bien coordinados, otros patéticamente crueles.
Dar la clase de las 10:30 en la escuela de Malvín, salir a las 12:00 y tener que estar entrando en Sayago a las 13:00, lo que me va a llevar a almorzarme algo arriba del bus, si es que consigo ir sentado, sino nada de almorzar, claro, siempre quedan las cuadras de la parada a la escuela que dan para tragarse lo que sea que tengamos en el bolso para almorzar. Claro, si es que me acorde el día anterior de meter algo en el bolso, porque si tenia que comprarlo, ya ahí no me da el tiempo seguro. Me va a tocar esperar hasta el recreo para comerme algo que pueda adquirir en la cantina escolar, un alfajor, por ejemplo… Re- nutritivo!
Así, mientras el año lectivo avanza, nosotros, los docentes en cuestión, avanzamos con el, vamos y venimos, entre buses, clases, planificaciones, reuniones de padres, evaluaciones, festivales, actos protocolares, coordinaciones con las otras áreas, (cada vez hay mas áreas con las que coordinar.) Re-programaciones, si señores, los planes de estudio cambian, la espiral de la educación es dinámica, renovarse es vivir (¿?), la sociedades cambian, cambiemos metodologías… En junio, ponéle… Fecha muy cómoda para arrancar de cero.
Mas, el vínculo con los alumnos, que para un maestro son 30 niños, 60 si tiene doble turno, para un profesor son 300 o más. Intentar recordar los nombres y apellidos lo antes posible para no herir susceptibilidades. “Mario sentáte por favor”.
“Yo no soy Mario, soy Mauro!!”. Situaciones de este tipo nos devuelven a un Mauro furioso por el error, a buscar a un Mario que por ahí esta en otro grupo y al resto de la clase haciendo comentarios del tipo “Mario?” . “Quien es Mario?” . “Alguno se llama Mario?”. Carcajada interna y 15 minutos perdidos en lograr que la clase vuelva al estado de concentración, al final molestaba menos Mauro parado que nuestra equivocación.
A tenerlo en cuenta, si no estoy seguro del nombre es mejor decir cosas del tipo:
“A ver el amigo si se sienta…” Impersonal, sin dudas, pero no generará conflicto alguno, eso seguro. Ya si el amigo en cuestión se para sistemáticamente todas las clases y le seguimos diciendo Mario, recomiendo el fósforo para la memoria, lo encontramos en el pescado.
Una vez retenidos los nombres y apellidos, ya tenemos más tiempo para conocer al grupo, como funcionan como grupo, roles, sub-grupos dentro del grupo, y todo un estudio social-grupal, que nos va a ayudar a sostener la actividad dentro del aula sin que se maten ente ellos. O sea, no sentemos a Maria con Lucia si se pelearon hace dos días por que no la convidó con la merienda, uno diría que es una pavada, pero… la escuela es Su mundo, que no es poco, respetemos los tiempos, ya se van a amigar, o quizá no lo hagan, pero la verdad que en estos años de docencia, he comprobado que si hay un lugar donde las heridas mas mortales sanan con mayor facilidad es en la escuela.
Comprendido el grupo en su conjunto vamos uno a uno. Cada niño es un universo en movimiento, atender sus necesidades individuales es arduo, y a veces agotador. Pero es indispensable para nuestra tarea. Identificar dificultades de aprendizaje si las hubiere, atenderlas, desdramatizarlas, ayudar a sanearlas de la mejor manera posible o, potenciar las áreas en las que nuestros alumnos son más buenos. Potenciarlos es darles capacidad y confianza en el hacer.
Detenerse en cada uno: Tomasito? Ah, si, le cuesta mucho el oral, pero en la parte escrita anda volando. Estimulemos a Tomasito para que se anime en oral. Laurita? Si, una gurisa divina, ahora, tiene que trabajar mas en la parte de gramática, ahí vamos atentos a las dificultades de Laurita. Y así con los nuestros 300 alumnos o la cantidad que sea que nos ha tocado en suerte este año.
Mas, el trabajo en aula, a mi criterio el mas lindo, eso es mi perdición, ahí me pierdo, me voy en la dinámica de la clase me transformo en una mas, una especie de docente niña que habla fuerte y se ríe mucho en clase, con orden claro, diversión no siempre es sinónimo de caos. Soy de la idea de que podemos hacer las mismas cosas mientras nos divertimos. Siempre pienso en Varela, los cuadros con su imagen adornan todas las aulas escolares, a veces lo miro de reojo mientras trabajo y me viene a la cabeza su metodología, mientras me veo dando mis clases… Tengo la fantasía de que si pudiera se salía del cuadro y me sacaba de la clase por escandalosa.
Un poco de todo esto somos los docentes y mucho más. Se que algunos piensan que nuestro trabajo es “laiT”. Sepan que no lo es.
Cuando se comparte tanto tiempo con alguien uno siempre se lleva algo del otro, mas allá de la materia que demos, que podrán asimilarla o no, nuestra actitud marca una línea en la formación de nuestros alumnos y eso créanme que no es “moco de pavo”, no lo es. Sostengo que la educación es el eje de la libertad de los pueblos, y esta si es una Marce definición.
Nuestro trabajo alimenta las posibilidades de cientos de miles de seres, que algún día harán quien sabe que con sus vidas. Y en si, no se si importa tanto QUE hagan, sino que sea lo que sea que hagan lo hagan con ganas. Yo como deseo personal, espero que hagan lo que soñaron o lo que desearon o minimamente algo parecido a lo que se imaginaron. Lo que sea que los haga felices para mi va a estar bien.