mayo 30, 2010

Palabras mas menos


Palabra: Conjunto orgánico de sonidos o de signos gráficos dotado de un significado autónomo. (pfff…)
Construida por humanos, para un exclusivo uso humano.
Significar o dar significado a un objeto desde la palabra no sería tan complejo si pensamos que hay pautas establecidas por idóneos en el tema, (llámesele Real Academia para el caso del idioma español), supongo que también gracias a estos idóneos y a sus estudios etimológicos, una mesa es mesa, acá y en Shangai.
Cambiará el código fuente en la variante del idioma, pero, en si mismo el artículo mesa es eso, una mesa y no otra cosa.
Nuestro cerebro, mientras funciona correctamente, (dato no menor) mantiene cada palabra archivada con su ilustración pertinente. Es difícil errarle después  de que nos entrenan desde pequeños en el tema, bueno, es cierto que hay algunas palabras que si bien fueron aprendidas en nuestra más tierna infancia hemos tenido que re-aprender más de grandecitos.
Palabras como: “babau”= perro, en idioma padre tarado hablándole a su hijo en forma absurdamente pelotuda, o  “tutu”= auto, en mismo idioma, son algunos ejemplos del caso antes mencionado. El humano promedio pronuncia sus primeros “ajoses” a los pocos meses de vida. Personalmente no lo contaría como palabra, que tipo de palabra viene siendo  AJÓ? Diría mas bien que es un sonido gutural típico del ser humano que aparece en el desarrollo normal del neonato cerca de los dos meses de vida y que nosotros, padres desesperados porque el amado vástago emita algún tipo de sonido que lo diferencie del mono, o que lo aparte del bienamadoperoenalgúnpuntodesesperante llanto común de los niños de la edad, eufóricos, anunciamos: EL NENE DICE AJÓ!

Entre palabras crecemos. Con palabras nos miman, nos alientan, nos educan, nos reprenden, nos entrenan, nos putean, nos explican, nos conquistan o nos rompen el corazón. Si señoras, admitamoslóN, siempre hay alguno que nos rompe el corazón, es una fija, esa no falla.
Con las palabras nos expresamos verbalmente, para bien o para mal y si bien su ensayo y  posterior uso, forman parte de nuestra vida desde (a mi criterio), la NO palabra ajó, su correcto uso es un entrenamiento que nunca termina y no por las dificultades en la compresión de lo que ellas quieran decir en si mismas, recordemos que además contamos con el bien amado “Larousse”, en versiones múltiples y variadas (también ilustrado), si no mas bien por su correcta utilización.
Que digo, como lo digo y en que momento lo digo, (me permito remarcar la importancia del contexto), cambia el significado de cualquier palabra. Si me dice mamita mi hija es una cosa, si me grita mamita el albañil de la obra es otra, ya si me dice mamita un padre en la puerta de la escuela el tema se torna bastante mas complejo.
Por lo tanto es de tener en cuenta que si bien  las palabras están ahí, a nuestro completo alcance, en una especie de stock infinito, cual góndola de supermercado (¿?), ordenadas y  clasificadas por sector, perfectamente ajustadas  “a según” del  caso y la necesidad, esta bueno no usarlas al boleo.
Clase práctica: (amo la práctica)
Charla de actitud: juicio, respeto, silencio, criterio, tolerancia.
Madre al teléfono: si mamá, si, bueno, esta bien, no, mas tarde lo hago, dale, te llamo.
Relación que termina: tiempo, incompatibilidad, incomprensión, búsqueda personal (¿?)
Clase de yoga: ohmmm, unión, prana, relajación, universo, postura, calambre, ayuda.
Madre de adolescente: bañate, estudia, atende el cel, basta de compu, ordenate el cuarto.
Enojo generalizado: mierda, carajo, la re-p…, que lo re-parió, la colcha de la lora, etc.
(visto el uso excesivo de estas últimas diría que suplen verbalmente a la bolsa de box)
Los ejemplos serian miles, muchos y muy variados y las posibilidades infinitamente interminables. Pero una vez que diga lo que sea que elija decir ya no hay vuelta atrás, lo que sea que diga dicho estará, oído por alguien será, y mucho muy complejo des-decirse será. Por eso es todo un tema la elección, que las palabras que diga se ajusten a lo que quiero realmente transmitir y a lo que sea que me esta pasando. Attenzione, a no embarrarla, a no atropellarse, a pensar antes de hablar, de decir. Evitar el “hablar al pedo”, tan nombrado y tan poco puesto en práctica por tantos, supongo que eso de contar hasta diez antes de emitir sonido alguno es una manera de dar tiempo a elegir las palabras que vamos a usar, un problema para mi, lo admito, porque entre mi natural facilidad de palabra, mi poco poder de síntesis y mi carácter explosivo, doy una especie de “cóctel molotov de amplio alcance”, imparable una vez que se acciona.
 Muchas veces, aún sabiendo perfectamente que quiero decir, por no tomarme el tiempo necesario para ver que palabras usar, sin lastimar, sin agredir, sin decir mas de lo que el otro puede entender o esta dispuesto a aceptar o a ver, termino usando lo primero que se me viene a la cabeza. Y como es de esperar, no siempre son palabras felices las que elijo. Un proceder poco acertado en varias ocasiones, que me ha llevado a embarrarla  feo. Lamentablemente o por suerte, soy de las que no aprenden con facilidad de sus errores, he llegado a autodefinirme como una “errorística reincidente” o una perseverante incansable, también podría ser. Por lo tanto, a consecuencia de mi torpe accionar, me vuelvo a encontrar con algunas situaciones, una y otra vez…
Supongo que hasta que aprenda, a no atropellar, a respetar tiempos propios y ajenos, a hacer mejor las cosas o a cultivar mi paciencia para elegir bien mis palabras.