julio 04, 2010

Causalidad o casualidad.


 “Crisis femenina de los treinta” (¿?) Ja! Quien no la ha tenido?
Bueno, en verdad, no se quien NO la ha tenido. Yo fui rehén de la crisis femenina de los 30.  Lo acepto y reconozco haber sido levemente alterada por ella, un poco mas de lo “naturalmente alterada” que soy, y que esta me acercó a una vasta propuesta de “terapias alternativas para desalterarse y no morir en el intento”, muy positivas algunas, muy voladas otras, al punto que hoy, algunos nonosvaaimportarcuantos años después pensando en algunas de las cosas que hice me divierto, de mi. Y no, definitivamente no funciona depositar en otro los mambos que son de uno, nop funcionap, nop. Sin embargo trabajarlos en compañía esta bueno, creo que por eso de mi periplo místico solo conservo a Marcela, mi tocaya terapeuta.
Fue entre tanta terapia, incienso, libros varios, ohmmmm’s y  terapeutas de orígenes variados que en una de esas curvas peligrosas del auto-conocimiento, me encontré con una cita que versaba  algo como esto:
Nos encontramos puntualmente, con la gente que nos encontramos a lo largo de nuestras vidas porque ya tenemos algunos acuerdos hechos de ante mano.”
1: WatS?!?!  2: Help!
Leí, re-leí, evoqué a Borges en esa célebre frase del azar, el encuentro casual y la cita,  la mascullé entre dientes un buen rato, supongo que como buen Buey que soy tiendo a mascullar todo lo que me cae entre manos antes de darlo como verdad absoluta, defenderlo con la vida si fuese el caso,  negarlo rotundamente o similar.
E increíblemente, pasó algo que no es habitual en mi hacer: No tengo una postura clara al respecto. Raro para alguien que no suele tener matices en sus creencias… Por lo tanto me doy la libertad de creerlo y descreerlo a piacere.
OCviamente poco importa lo que yo quiera creer. Las cosas pasan, las veo pasar, las vivo, las actúo. Terminada la representación hago y deshago hipótesis y elaboro todo tipo de teorías acerca de porque las cosas pasaron como pasaron, e indefectiblemente me lo vuelvo a cuestionar. Cuanto de cierto hay en eso de que “somos viejos conocidos”,  actuando y re actuando todo tipo de roles posibles. Vida, tras vida, tras vida…
Será que todo lo que pasa o concretamente, todo lo que nos pasa, fue estratégicamente  planeado de antemano? Citas acordadas previamente, encuentros casuales que cambian vidas (que siendo así, de casuales no tendrían nada), cruces de caminos (¿?), situaciones muy copadas o muy complejas y demás,  en un supuesto afán de resolver, ajustar, sanar, atravesar o simplemente disfrutar de ciertas instancias o situaciones que no pudieron vivirse o culminarse como se debía, en determinadas compañías.
Suena un poco fuertecito la verdad…
Por las dudas, si es que algo les esta quedando  pendiente en esta vida, “biquerful” que en la próxima vida parece que se les cruza otra vez, seguro.
Hasta que resuelvan, pongan punto final, punto y coma, punto y aparte, comillas o corchetes…Hasta que resuelvan, hasta que sanen.
Evidentemente no es así con todas las personas que nos cruzamos a diario. Sino sería un poco difícil por demás. Pero… la verdad verdadera, es que los encuentros suceden, o peor aún se suceden, las cosas pasan, las historias se actúan, los diferentes roles se interpretan, y vale aclarar que no es necesario ser un gran actor para esto, con vivir lo que nos pasa alcanza. Si es con dignidad más mejor: “Por una actuación de la realidad que me toca en suerte, digna” (una buena pancarta por si alguno ha perdido la dignidad por ahí, a recuperarla amigos) Vivamos pues lo que nos toca, para bien o para mal, pero vivamoslóN dignamente! Yo siempre pienso que mi supuesto “mal” seguramente será el ansiado “bien” de algún otro y viceversa. No por maldad, o envidia (algo que al parecer esta muy en boga hoy día) o porque el infortunio de otro sea mi felicidad, sino que simplemente me da por pensar, que lo que “no es para mi”, por el motivo que sea, llegará a manos de algún otro que lo recibirá con alegría, o no.
“Se quiere siempre lo que no se tiene” reza un dicho assai popular.
Restos de nuestros berrinches infantiles quizá. O que nos motiva más el camino a recorrer en pos de lo deseado que el destino de llegada. Diría que en el camino de lograr lo que queremos desplegamos todo nuestro “armamento”, elaboramos nuestra mejor estrategia, nos demostramos que podemos hacer “lo que sea” y una vez el logro en cuestión esta ante nosotros, conscientes de haber podido llegar, inevitablemente queremos mas. Ser insaciable el humano si los hay. Tan insaciable como creativo, como empecinado, como perseverante, como terco, como tantas veces ciego ante logros propios y encandilado con logros ajenos.
Si tomáramos consciencia de que lo que aparentemente es nuestro, en verdad no nos pertenece, quizá andaríamos por ahí más livianos. Sobre todo en deseo.
 Me pongo grande y parece que voy camino a aceptar algunas de las cosas que no puedo cambiar, que me vienen así, que me toca vivirlas como vienen. Que tema la aceptación. Alguien me dijo hace unos días: “Cambia lo que puedas cambiar pero acepta las cosas que no puedas cambiar”. Imagino que aceptar también es una forma de crecer, una forma de no hacer berrinches cuando las cosas no nos salen. Ojo, aceptar no significa estar de acuerdo con lo que pasa, se puede aceptar a regañadientes, se puede aceptar furiosamente.
Al fin tanto construir y resulta que nada de lo que me rodea y construye mi vida a diario es MIO. Me divierte la imagen de la super estructura. Eso es la vida, o al menos eso parece ser mi vida.
Una macro estructura armada con alegría, voluntad, ganas y  palitos chinos.
Alegría: Emoción positiva y agradable, que ostenta una buena cantidad de energía y tendencia hacia una actitud constructiva y positiva, aún, cuando las cosas no hayan salido como se lo esperaba o deseaba. Positiva pero NO boluda.
Voluntad: Capacidad para decidir, iniciar y desarrollar actividades personales.
Ganas: Ganas, ufff… Que tema las ganas, son guachas esas cuando quieren.
Aportan o enloquecen. Definitivamente para estar en mi macro estructura hay que tener ganas, de mi sobre todo, tipa difícil soy y como, “exóticamente intensa” resumidamente “locadeldemonio”.
Palitos Chinos = Paciencia: No hay paciencia como la de los chinos, la misma utilizada para jugar juegos chinos, como el Mikado. No soy una buena “cultivadora de paciencia”. Trabajo en eso, o al menos lo intento.
Mikado: Juego “interesante” de los 70. Horassss, de culo aplastado, meta sacar los chinos palitos de Mikado, (horas que no alcanzaron para que aprenda a cultivar mi paciencia) que generación infantilmente calma supimos ser los niños de los ’70.
Pasada la crisis, la de los treinta al menos, ya pronta para recibir a la de los cuarenta, en breve y a pesar de mis pesares, dentro de mis dificultades, no muy lejanas de la de las “demases gentes” imagino, y de la mano del azar, el destino, el karma y el drama, el Yin el Yang, mantras variados, meditación, voluntad, ganas y alegría mi vida va. Y si bien muchas veces veo los objetivos con claridad, otras no tengo muy claro hacia donde voy, pero supongo que forma parte de la cosa. Nunca se sabe que puede llegar a pasar, esta al parecer es una de las cosas que no se pueden cambiar… Intento aceptarlo.