Ayer
me asoleaba en la playa y hoy se pasaron por agua prácticamente todas las partes de mi
cuerpo en el acto cuasi heroico de salir a votar.
Para
darme ánimos en la cruzada democratizadora del día lectivo repase la
tarde de de 45 grados que vivimos ayer, que por cierto, dista mucho
de este domingo huracanado de fin de mundo.
Y
entre medio del “repaso” pensé en esas cosas que surgen de la
nada.
Onda,
estas regando las plantas y llama tu madre, que es el cumple de la tía Teresa que no podes faltar por nada que ella te mando los platos
cuando te divorciaste y el pelotudo de tu ex marido te vació la casa
que lleves la torta de manzana!
Entonces,
en menos de una hora, pasas de la paz de la mañana, de regar las
plantas en camisón, a cocinar y al patio de la tía Teresa, a
escuchar esas recetas que te pasan tus primas, que son deli, pero que
al final nunca haces porque resulta que no importa cuanto te esmeres
en seguir la receta que te dan, siempre te quedan una bosta esas
comidas con las que ellas se lucen, para mi que se saltan algún paso
en la elaboración para que no lo logres, así cada ves que hay reunión familiar se hable de lo deliciosa que es “la torta de naranja de
Lili” o el éxtasis que genera “el budín de zanahoria de Sara”,
en fin...
Teniendo
en cuenta de que este fin de semana era de elecciones nacionales, y
el domingo quedaría casi perdido en votar y demases avatares
electorales, dispondría de solo un flaco sábado para hacer lo mas que
se pueda antes de que la semana arranque de nuevo, me asfixie en
actividad y no me deje hacer las cosas básicas para la supervivencia
familiar, bañar a Rodolfo, por ejemplo.
Por
lo tanto había planeado mi sábado minuciosamente. Bueno... tampoco
tanto, admito que nunca logro planear nada minuciosamente, es mas la
palabra minuciosamente me da trabajo hasta pronunciarla.
Pero
tenia planes, dormir hasta que me despertara naturalmente era el Plan
A. Me divierte eso de naturalmente, porque me re preparo para dormir
hasta el mediodía , y no se si es la edad o que carajo que a las 7:00
ya abro el ojo y quedo mirando techo. Pero soy perseverante y aun con
poco éxito en la ejecución del plan A , seguí adelante con el flaco sábado super organizado, así que desayune leyendo unas cosas que escribí la noche anterior, lave la ropa de la semana, me puse al día en la charla con mis retoños. Recibí visita de una amiga que cocinó
para todos y almorzó con nosotros, se llevo ropa prestada y me uso la
computadora un rato mientras yo luchaba con las lamparas del baño,
“sentite como en tu casa” con mis amigas funciona al pie de la
letra y me encanta.
Cuando
me disponía a ejecutar a los planes de la tarde... Teléfono..
-
Donde estas?
Siempre
me pareció una conducta pelotuda esa de llamar a una casa y preguntar
Donde estas? De todos modos, soy gentil y conteste la interrogante...
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Creo que en casa , acabas de llamar para acá y atendí. Podríamos tomarlo como una clara señal de que estoy acá?!
-
Vamos a la playa?
-
Aham... playa... si, bueno... en un rato?
-
Genial, en 15 estoy ahí!
-
En 15? Pfff... 15 no es un rato, sigo de camisón, 15 no es nada ...
15 es ... hola? Hola?
Un ejemplo
claro de esas cosas que surgen de la nada.
15
minutos y dos bocinazos mas tarde, pase del camisón a la tanga y de
casa a la playa, en cómoda silla y adorable compañía.
Hoy
volviendo de sufragar , en medio de esa sonrisa que a una se le
asoma cuando repasa cosas copadas que le pasaron en el día, la semana
o la vida, cerré paraguas, descalce zapatos y me volví caminando.
De ultima, la lluvia solo es agua, tengo encima mas de un temporal y
me importa una mierda lo que me moje hoy, sobre todo porque me dura
el calor del sol de ayer. :o)
