Tenia un vestido para estrenar y pocas
cosas por decir antes que el telón de su historia se bajara.
En un largo encuentro se despidieron
los cuerpos y con breves frases, casi que ensayadas, se despidieron
en palabras.
No lo dijeron, pero saben que a las
almas, algunas despedidas les llevan toda una vida y saben también, que aprenderán a vivir con eso.
Quieren pensar que en algún
lugar quedará atrapado el amor que en un momento de sus vidas los hizo
sentirse eternos.
Esa misma noche y fuera de todo
pronostico, él puso tres puntos suspensivos en la historia.
. . .
Hoy, ella borro dos.
