"...No
te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado,
de una mujer que escribe... No te enamores de una mujer culta, maga,
delirante, loca.
No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo
que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te
enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe
convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la
poesía, o que se quede media hora
contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te
enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea
rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias.
Una que no le
guste para nada ver televisión.
Ni de una mujer que es bella sin
importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te
enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente.
No
quieras enamorarte de una mujer así.
Porque cuando te enamoras de
una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no,
de
ella, de una mujer así, JAMAS se regresa..."
Es sabido que leo muchas cosas, algunas las busco, otras me caen en las manos casi por arte de magia o por obra y gracia de la casualidad.
La visita a la librería es algo que disfruto y hago muy a menudo.
Por lo general elijo esas librerías chiquitas de libros usados, con paginas amarillentas y olor a libro leído y re leído. Siento que entro y es como si se abrieran tres millones de puertitas.
Siempre hay algo que me llama la atención y termino saliendo contentaza, con algo abajo del brazo.
Muchas de esas cosas leídas aportan a la reflexión y muchas veces dan pie a algunas de las cosas que escribo y comparto. Otras solo me alimentan el alma.
Sin embargo, este texto, que a la vista esta que no es mio, me lo enviaron...
Lo agradezco y confieso cuanto me gusta cuando los varones se empoderan de palabras femeninas para decir cosas muchas veces presentes, pero silenciadas.
Celebro la valentía de aquellos que aún en sobre aviso, se animan a perderse, a "no regresar jamas..."