La carretera
parecía perderse entre tanto cielo y tanto campo.
Capaz, esta vez las ganas de llegar eran
mayores.
Me vinieron
a la cabeza las palabras de Testoni al darle un color al Uruguay,
“celeste y
verde”, dijo con énfasis. Que razón tenía y que buen fotógrafo era.
Por un
momento recordé porque prefiero viajar a la noche.
La noche
invita a hacer ruta, la música también hace lo suyo y cuando quiero acordar,
llegué.
Al menos la
música no faltó, Catupecu Machu sonó por casi tres horas, en las que también
repasé su último concierto en la Trastienda.
En realidad
repase casi todos los conciertos a los que fui en la Trastienda, bastantes por
cierto, es que tres horas de ruta dan
para repasar mucha cosa!
Esta vez venía
con la intención de entrar al Cabo
caminando, pero desistí. Había un camión listo y con lugar, ni lo
pensé.
Me trepe,arriba y adelante, buena vista,buen
lugar para sacar fotos.
El vaivén del camión, el viento en la cara, el ruido del mar a lo lejos, son como la antesala
de lo que me espera y lo espero… Derrepente me doy de frente con ese mar que
parece que no me entrara en los ojos, el olor del océano me llena cada rincón
del cuerpo y me siento feliz.
Veinte
minutos después, el camión que se aleja y el silencio que lo desborda todo. Y esas ganas
locas que me vienen de hacer todo, como si nunca hubiese pisado este lugar.
Dar la
vuelta al Cabo, caminar por horas, sacar fotos, dejarme atropellar por el
viento, meterme al agua aunque este helada, espantar las gaviotas de la orilla,
contar los 12 famosos segundos de oscuridad, una cerveza en la orilla, comida rica hecha
por amigos, con suerte una noche con noctilucas, dormir con el ruido del mar
bajo el cielo más estrellado que he visto en mi vida, con las lunas más enormes
que encontré jamás.
Entonces
pienso, todos deberían
de tener un lugar al que escapar cada tanto. Una suerte de “refugio”.
El Cabo es
el lugar que me devuelve la energía que creo perdida.
Siempre me
espera. Siempre me alivia.
Queda más de
mí en él, de lo que me traigo de vuelta.
Y lo
agradezco.
